
Otra vez vuelvo a casa
como Ulises a Ítaca
tratando de pasar por invisible
que no escuchen el chasquido de la llave
el lamento de la puerta al abrirse
el grito de mi sombra al ser violada por la luz
lo vacío de mi pupila sin imágenes dentro.
convertido en pez urbano
nadando bajo este diluvio que humedece los huesos
descalzo sobre la misma tierra
con la piel expuesta a este verano perenne
en este otoño de hojas blanca sin apuntes
sin firmas al pie de paginas
sin mas alma que el aire de mis pulmones
buscando la voluntad de Dios
traspapelada y obsoleta en este mundo
tapando esos ídolos sin cabezas
sin bocas ni ojos
que no pueden mirarme de soslayo.
De vuelta nuevamente a este lugar
una caja oscura con ruidos artificiales
con luces tenues que suenan casi mudas
con navajas que brillas en lo oscuro
con piezas de puzzles manchadas y marcadas
con recibos firmados por cancelar
colgados a las paredes
y no puedo degollarme sin ruido ahora
a menos que pise con cautela la grama.